| Preparativos, reuniones, comentarios y sobretodo acciones. ¡Qué momentos agradables durante los preparativos!, ¡qué exquisitas risas y comentarios!
No se puede dejar de nombrar a los mismos: organizaciones con ideologías distintas, con objetivos diferentes, pero con una meta común la exigencia de nuestros derechos ante la Asamblea Nacional y la Comisión que ha venido “escuchando” nuestras propuesta al Proyecto de Ley de Igualdad y Equidad de Género, Proyecto que con un solo plumazo se le modificó el título y dos artículos que más que incluirnos, nos discriminan con mayor razón.
Eso fue lo que nos llevó a convocar: eslogan y textos tanto escritos y pancarteados, como grabados por la radio y editados por Radio Reflejos en presencia de todas y todos. Nos reímos de los errores, de lo cómico y agradable; nos enseriamos cuando estábamos redactando y corrigiendo el texto del documento; pero de lo mejor siempre queda el recuerdo.
Llegó el día… una cantidad maravillosa de gente. A pesar de haber dos marchas por otros motivos, una de ellas del oficialismo y la otra de oposición”, y que ambas se dirigían a la Asamblea, al igual que la nuestra, pues nada nos detuvo, ni siquiera los encontronazos políticos y los irrespetos de “forma y no de fondo”.
La marcha arrancó, unos transeúntes solo miraban, todas y todos recibían los volantes, algunos solo se detenían, pero también había quien nos aplaudía y entusiasmaba. Mucha gente, más de 500 marchaban vitoreando consignas, marcando territorio como ciudadanas y ciudadanos.
Solo hubo en el camino dos incidentes con algunos vecinos y su “homo-transfobia”; y el segundo de parte de trabajadores de una oficina pública… al que agradecemos pues nos lanzaban agua y nos cayó perfecta pues hacía UN CALOR… que para que les cuento.
Llegamos… solo hasta donde la burocracia oficialista nos dejó… pero la comisión fue a entregar el documento, sin embargo solo pudieron entrar dos de las personas del petit comité… ellas entregaron el manifiesto y se dio por terminado en evento…
Quedaron buenos y malos recuerdos. Hubo unificación y se logró verle el rostro a los y las enemig@s de la comunidad… pero sobre todo quedó la experiencia de ser un colectivo dispuesto a seguir con nuestra lucha.
El respeto interno debió man-tenerse, las disputas internas debieron dejarse en la mesa de trabajo y no airearlas en público; pero esto nos demostró lo cierto del dicho: “Se ven los rostros y no los corazones”.
Seguiremos luchando muy a pesar de razones fuera de lugar.
Caracas, 16 Agosto 2009.
ehernaiz@fundacionreflejosdevenezuela.com
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